DEL GRANO A LA TABLETA
EL ARTE DE LA TRANSFORMACIÓN
En Laberinto Chocolates, cada tableta comienza como una historia — una que nace lejos de la costa de Manilva, en las exuberantes regiones cacaoteras donde los agricultores cultivan el legendario cacao Sur del Lago.
Creemos que el verdadero chocolate se elabora, no se fabrica. Por eso creamos cada pieza del grano a la tableta, controlando cada paso del proceso para preservar el alma del cacao y revelar su sabor puro y natural.
Proceso del grano a la tableta
Selección de los granos
Nuestro chocolate comienza con granos de cacao Sur del Lago cuidadosamente seleccionados, cultivados en pequeñas fincas reconocidas por su calidad excepcional y su cultivo ético.
Cada grano lleva consigo siglos de herencia — descendiente del mítico cacao Guasare, una de las variedades más antiguas del mundo.
Solo trabajamos con fincas que cultivan su cacao de forma sostenible y libre de esclavitud, garantizando el respeto tanto por las personas como por la tierra.
Tostado
Una vez que los granos llegan a Manilva, los tostamos en pequeños lotes, despertando suavemente sus aromas naturales — nueces, frutas y tierra cálida. Cada tostado se ajusta a mano para resaltar el acento andaluz único del cacao.
Triturado y aventado
Después del tostado, los granos se abren y se separan de sus cáscaras, revelando los nibs de cacao puros — el corazón del chocolate.
Molienda y refinado
Los nibs se muelen lentamente junto con azúcar de caña orgánica hasta convertirse en un chocolate líquido y suave.
Este proceso largo y meticuloso desarrolla profundidad, textura y equilibrio.
Conchado
Luego, el chocolate se somete a un conchado de al menos 30 horas, donde se mezcla y se airea suavemente para refinar su aroma y textura. Aquí, el cacao crudo se transforma en una expresión elegante y armoniosa.
Templado
El templado le da al chocolate su brillo, su quiebre firme y su derretido sedoso. Al calentar y enfriar con precisión, garantizamos que cada tableta tenga una estructura perfecta.
Moldeo y acabado
Finalmente, vertemos el chocolate en moldes, añadiendo a veces toques locales — almendras, piel de naranja, higos o sal marina. Cada tableta se termina y se envuelve a mano en nuestro taller de Manilva.
Del grano a la tableta, de la tierra a la experiencia
Cada tableta de chocolate Laberinto representa un viaje — desde las plantaciones tropicales de cacao hasta la costa mediterránea.
Elaborado con cuidado, paciencia y pasión — para que puedas saborear todo el viaje en un solo bocado.